Cielo austral
Hoy crucé el río azul –frío. Vale este retiro, esta quietud,
este pitar unas secas que potencian lo propio, esta mirada del mundo, esta otra
realidad que también es mía. Estoy frente al vértigo nocturno del cielo, el más
maravilloso y profundo que he visto. A mis pies detrás del fuego entre las
rocas, X y X, y junto a mí, dentro de mi bolsa, X también, ella me abraza por
entre mi ropa, yo distribuyo pitadas y el humito se eleva y se pierde en el
azul-negro del vértigo. Soy un desconocido compartiendo con otros NN cuerpo y
alma por un rato. Qué importan las presentaciones, los nombres, ante tamaña
belleza austral, cuando tenés el cielo entre las manos en silencio y en paz.
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